Dicinodonte gigante del Triásico de Polonia

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Ilustración de Dmitry Bogdanov bajo la licencia CC BY 3.0: fuente

Los gigantes del Triásico de Polonia

El robusto animal que se aprecia en la imagen llama la atención como el menor en términos de edad geológica y, a la vez, el más grande representante de dicinodontes. Los dicinodontes constituian una de las ramas de los reptiles mamiferoides a los cuales pertenecían además los predecesores de los mamíferos y asimismo los remotos antecesores del hombre. Poco antes de que los dicinodontes desaparecieran a los finales del Triásico, evolucionaron ciertas formas gigantescas, como la especie descubierta en el sitio de Lisowice en Polonia.

Durante los últimos 10 años en Lisowice se han engendrado varios hallazgos interesantes, los más famosos de los cuales son dos gigantes: (1) El robusto dicinodonte, de unos 5–6 metros de largo y que todavía carece de nombre, es el más grande de los conocidos herbívoros de sus tiempos. (2) De igual manera, el más grande de su época era el dinosaurio carnívoro Smok wawelski, de una comparable longitud de 5–6 metros. En el sitio de Lisowice se demuestra un ecosistema del Noriense o Rhaetiense, de los finales del período Triásico, de hace cerca de 208 millones de años. La época de los reptiles mamiferoides estaba ya por terminar, dejando sin embargo como herencia los primeros mamíferos, y los dinosaurios recién habían empezado a proliferarse.

El dicinodonte les dejó a los paleontólogos tras de sí sus huesos, huellas y excrementos, los cuales siguen siendo estudiados. Reconstruyamos preliminarmente este animal y su comportamiento en el ambiente del Triásico de Lisowice.

Nicho ecológico del dicinodonte

En 2011 durante mi visita en el sito, el paleontólogo Grzegorz Niedźwiedzki me mostró unas numerosas y enigmáticas, ovaladas estructuras del color gris oscuro, en su mayoría por debajo de 10 cm de longitud. El hallazgo pareció excitante puesto que se trataba de unos posibles coprolitos, es decir excrementos fosilizados del dicinodonte. Los coprolitos de herbívoros (o sus descripciones) son excepcionalmente escasos en el mundo, pero sobre todo esos fósiles constituyen una valiosa fuente de información acerca de la dieta y fisiología de los animales extintos cuyos restos óseos encontramos. Tres años después salió una publicación preliminar sobre este material, de la cual soy el primer autor en colaboración con Krzysztof Owocki y Grzegorz Niedźwiedzki.

dicynodont-coprolite-LisowiceSi bien los posibles coprolitos contienen materia orgánica, en la mayoría de ellos a simple vista se aprecian muy pocos restos de plantas. La dieta herbívora de sus producentes fue corroborada por los análisis de isótopos de carbono (δ13C) y nitrógeno (δ15N). En los coprolitos hay varios tipos de polen y también tejidos de las plantas gimnospermas. Se han encontrado también unos muy escasos especímenes de otro tipo repletos de fragmentos de madera.

Los análisis sedimentológicos, es decir el estudio de los sedimentos depositados, así como los análisis geoquímicos sugieren que el sitio de Lisowice representaba un ambiente semejante a los humedales de Everglades en Florida. La falta de fibras de madera en la inmensa mayoría de los coprolitos del dicinodonte gigante se la puede explicar sencillamente por el consumo de plantas blandas.

Ahora bien, comparemos el dicinodonte con el hipopótamo. A pesar de que los hipopótamos consumen las plantas acuáticas, tan solo este alimento no les puede servir de un pábulo suficiente. En la noche los hipopótamos abandonan el agua para pastar en las gramíneas pero ellas aún no existían en el Triásico. Aquí resultan interesantes esos infrecuentes coprolitos que están repletos de madera. En 2007 Karen Chin describió unos coprolitos muy ricos en madera que fueron producidos por el dinosaurio Maiasaura del Cretácico de Montana. Aunque en los animales modernos parezca una costumbre extraña, Karen Chin sugirió que los producentes de esos coprolitos comían de modo intencional la madera podrida y descompuesta por hongos e hizo una acotación acerca de la falta de las gramíneas en los ecosistemas cretácicos. Puede que la madera en putrefacción fuera de fácil acceso en los humedales de Lisowice.

Los coprolitos del dicinodonte son bastante abundantes en el sitio de Lisowice y no se descarta que el dicinodonte viviera en manadas, aunque los excrementos suelen ser cuantiosos alrededor de las fuentes de agua potable. En 2013 se describieron del Triásico de Argentina unas cuantiosas acumulaciones de coprolitos de los dicinodontes. El equipo de investigadores que encabezó Lucas Fiorelli sugirió que las heces fueron hechas en letrinas comunales, así como lo hacen varios mamíferos modernos, sobre todo los herbívoros grandes. También los hipopótamos forman pequeñas manadas.

Fisiología del dicinodonte

Abajo puse títulos de unos cuantos de los numerosos trabajos de fisiólogos alemanes que constituyen para mí una fuente de inspiración científica y me facilitaron bosquejar preliminarmente la fisiología del dicinodonte de Lisowice en la publicación de 2014. En mi blog voy a resaltar en varias ocasiones la significación de los excrementos fósiles para el entendimiento de la fisiología de animales extintos.

Para decir algo sobre la fisiología del dicinodonte, primero notemos que los reptiles modernos se caracterizan por una prolongada retención del alimento en el tracto digestivo, es decir por un metabolismo lento. En cambio, los mamíferos suelen inicialmente triturar los alimentos en la boca, los cuales atraviesan rápido el tracto digestivo. De igual manera, varios grupos de mamíferos difieren entre sí en la estrategia digestiva. Comer más no siempre implica ganar más. Con el aumento del consumo, se acelera el paso del alimento por el tracto digestivo y en consecuencia se empeora su digestión. Por ejemplo, el hipopótamo puede ingerir 45–50 kg de forraje por día (me refiero a la masa seca). Paradójicamente, cada kilógramo extra causaría una pérdida energética y no una ganancia, así que los hipopótamos solo pasan 30% del día pastando. Este fenómeno es de menor importancia en los elefantes, los cuales pasan 75% del día pastando.

Empero, comer más conlleva ser menos quisquilloso con la comida e ingerir alimentos de peor calidad. Salvo las mentadas excepciones, el alimento del dicinodonte de Lisowice solía ser poco fibroso lo que sugiere que comía poco. Es importante acotar que el dicinodonte no tenía dientes. En los mamíferos modernos, una mejor masticación de alimentos facilita el aumento del consumo total. Se lo puede observar cotejando distintos grupos de mamíferos, o bien los mamíferos con los reptiles. Concluimos que el dicinodonte consumía relativamente pequeñas cantidades del forraje y lo retenía prolongadamente en el tracto digestivo. Así pues, en este reptil mamiferoide se destaca una estrategia más típica de los reptiles y no de los mamíferos, que sin embargo a la vez puede sustentar la comparación con el hipopótamo, el que es un animal poco activo.

Los coprolitos del dicinodonte de Lisowice contienen bastantes granos de cuarzo. Los llamados gastrolitos son unos objetos duros que se encuentran en el tracto digestivo y que carezcan de valor nutritivo. Se suele subrayar el papel que los gastrolitos cumplen en el desmenuzamiento de las partículas alimenticias en el estómago de algunos animales. Sin embargo, parece que faltan fundamentos para suponerlo en el caso del dicinodonte de Lisowice. Los granos minerales de los coprolitos son más bien pequeños y habrían podido ser ingeridos de modo casual en grandes cantidades en los humedales con el forraje o el agua turbia. Son asombrosas las cantidades de la arena y gravilla que se pueden hallar en los estómagos de hipopótamos, a veces alcanzando a constituir la tercera parte del peso de su contenido (húmedo).

Finalmente, notemos que un aumento del tamaño del cuerpo puede servir como una estrategia para prolongar la retención del alimento en el tracto digestivo, lo cual conllevaría su mejor digestión. El tamaño de cuerpo de los dicinodontes iba creciendo a lo largo de su evolución en el Triásico, mientras que su último representante, es decir el dicinodonte de Lisowice, era un verdadero gigante. Una digestión superfuerte de un alimento blando podría explicar por lo general la gran fragmentación de los restos de plantas en los coprolitos del dicinodonte (aunque en parte se debe a los procesos destructivos durante la trasmutación de los excrementos frescos en una roca). En los mamíferos, tras una masticación inicial, los tejidos de las plantas no disminuyen notablemente sus dimensiones pasando por el tracto digestivo. En cambio, en los reptiles herbívoros modernos, que se caracterizan por una digestión mucho más prolongada, los restos de las plantas consumidas resultan disminuidos a causa de la digestión. A pesar de esta reducción, los residuos en excrementos de reptiles aún son en promedio de dimensiones más grandes que en las heces de los mamíferos herbívoros (de una comparable masa corporal). Sin embargo, los reptiles herbívoros de hoy, como algunos lagartos, son unos animales muy pequeños y a ninguno de ellos se lo puede comparar con el gigantesco dicinodonte de Lisowice.

Como ha notado el equipo de Grzegorz Niedźwiedzki en el año 2011, junto con el aumento de tamaño de los dicinodontes durante su evolución, estaban creciendo también los depredadores. Las huellas de dientes en los huesos del dicinodonte de Lisowice además sugieren que estaba bajo la presión del mencionado dinosaurio carnívoro Smok wawelski. Es muy interesante cómo las innovaciones fisiológicas, las nuevas estrategias alimentarias y la ocupación de nuevos nichos ecológicos se enmarcaban en esta carrera entre los herbívoros y depredadores.

Piotr Bajdek

Bibliografía

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